Mostrando entradas con la etiqueta Noticia de análisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noticia de análisis. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de diciembre de 2009

Astutos ladrones se burlan del mejor sistema de seguridad de Europa

La noche del 14 y la madrugada del 15 de febrero de 2003, un grupo de ladrones altamente cualificados lograron burlar, y sin disparar un solo tiro, el sistema de seguridad de la casi impenetrable bóveda principal del Diamond Centre de Amberes, en Bélgica. Leonardo Notarbartolo, el cerebro de la operación, y su grupo de maleantes se apoderaron de un botín valorado en más de 100 millones de dólares.

Amberes es uno de los blancos más llamativos para los ladrones entrenados; y es que es la capital mundial de la compra, venta, preparación e intercambio de diamantes. Hay lugares, como el Diamond Centre, que muven diaiamente sumas millonarias de dinero. El sistema de seguridad del Diamond Centre es uno de los mejores y más equipados del mundo.

Notarbartolo, quien poseía una oficina, una caja de seguridad y era cliente del Diamond Centre, tenía todo perfectamente planificado para el asalto. El día de san Valentín de 2003, el lugar estaba cerrando sus instalaciones y los guardias de seguridad salieron temprano por ser día festivo. El grupo de ladrones empezó su espectacular robo cerca de las 11 y 45 de la noche, cuando interfirieron la frecuencia del mando que abre la puerta del estacionamiento principal. El lugar estaba repleto de cámaras de video, no obstante, los asaltantes caminaban tranquilamente por sus pasillos. Sabían exactamente dónde se encontraba cada cosa, como si tuvieran un mapa detalado del lugar. Cerca de la 1 de la madrugada, los ladrones se encontraron frente a la puerta de seguridad de la bóveda principal.



La puerta de la bóveda principal contaba con los más impresionantes sistemas de seguridad. Tenía sensores de luz, de movimiento, calor y sonido, además de un sistema de código con cien millones de combinaciones posible. Pero los maleantes conocían el código de la puerta y lograron deshabilitar cada uno de los sensores: llevavan una espuma especial, con la que anularon el sensor de sonido; también llevaban cinta adhesiva, con lo que inutilizaron los sensores de luz; y vaselina, con lo que imposibilitaron el sensor de calor.

Ya dentro de la bóveda, tuvieron que encargarse del último inconveniente: el delicado sensor sísmico que tenían cada una de las cajas de seguridad. Sin embargo, los ladrones tenían consigo un muy brillante aparato, que por medio de un resorte, abría las cajas engañando al sistema de seguridad haciéndole creer que las cajas estaban siendo abiertas de forma normal. Entre la una cuarenta y las cinco dela mañana, abrieron 109 cajas de seguridad que contenían grandes cantidades dinero en efectivo, lingotes de oro, y diamantes. Antes de salir, hicieron una última parada en el centro de vigilancia y tomaron todas las cintas de video del sistema. Curiosamente, dejaron en la bóveda alrededor de 100 cajas intactas.




Cuatro días después del delito, un granjero de la zona encontró en el bosque restos de fundas negras, algunos pocos diamantes con sus certificados de autenticidad, dinero en efectivo, cintas de video destruidas y, peculiarmente, restos de comida, una botella de vino vacía y una factura. En ese instante llamó a la policía, quienes llegaron de inmediato y confirmaron que eran las evidencias del robo del Diamond Centre. Curiosamente, lo más relevante que encontraron fueron los restos de comida, la botella de vino vacía y la factura.

Notarbartolo se perfilaba como el principal sospechoso del millonario robo: una de las cajas que los ladrones habían dejado intacta le pertenecía, además, no había tenido ninguna actividad economica como cliente del Diamond Centre en más de dos años. La factura que encontraron los policías mostraba que la compra de los comestibles se había hecho en una tienda muy cerca del departamento de Notarbartolo.

Es así como, gracias a las evidencias circunstanciales, la policía encontró a Notarbartolo culpable principal del gran robo al Diamond Centre de Amberes. Fue condenado a 10 años de cárcel, sin embargo salió de una prisión de Bélgica en marzo de este año.





Robo millonario en Baker Street (Londres)

8 millones de dólares fue el monto que robaron cuatro ladrones ingleses entre dinero y bienes de cajas fuertes, la noche del 11 de septiembre de 1971. Todo sucedió en pleno centro de Londres, en la esquina de Marylebone y Baker Street. Los bandidos alquilaron un almacén (Le Sac) separado del Lloyds Bank por sólo dos tiendas. Para alcanzar la bóveda del banco, crearon un túnel que pasaba por debajo de las otras dos construcciones.


Las conversaciones entre los ladrones dentro de Le Sac y el designado para vigilar la actividad en la calle fueron la perdición en última instancia de esta banda. Robert Rowlands, un operador de radio, escuchó el diálogo, lo grabó e informó a la Policía del intento de robo.
Entonces las autoridades no pudieron identificar al banco por falta de información. Incluso fueron a la sucursal correcta cuando los ladrones aún estaban dentro, pero cuando vieron que la puerta de seguridad del banco estaba cerrada, se retiraron.
El Times señaló como culpables del atraco a: Anthony Gavin, Thomas Stephens, Reginald Tucker y Benjamin Wolfe. Sin embargo, existen algunos aspectos no esclarecidos de este caso que lo han convertido en un mito urbano.
Reportes actuales del Daily Mirror sugieren que la verdadera identidad de los asaltantes y sus sentencias nunca fueron reveladas, en contradicción con la publicación del Times de enero de 1973, en la que se afirmaba que los culpables fueron los cuatro enjuiciados. Por otra parte, el Mail on Sunday afirmó que la Policía pensaba que el autor intelectual del crimen era un vendedor de autos que nunca fue aprehendido.
Las autoridades emitieron una “D-Notice” (Defence Notice) u “orden mordaza”, por medio de la cual solicitaban a los medios que pararan la cobertura del robo, alegando razones de seguridad nacional. Ante esta petición, el Daily Mirror y el Daily Telegraph aseguraron que había cajas de seguridad que contenían material comprometedor de algún miembro de la Familia Real Británica.
En cambio, Rowlands, el operador de radio, afirmó que la Policía tomó esa decisión para impedir que él diera declaraciones sobre el robo y así ocultar la incompetencia de los agentes para la resolución del caso. Asimismo, Rowlands aseveró que los policías le amenazaron con demandarle por escuchar una estación de radio sin licencia.
El ladrón involucrado en la investigación original que se convirtió en informante para la película The Bank Job insiste en que encontraron un libro de contabilidad en una de las cajas fuertes. De acuerdo con la fuente, ese cuaderno contenía las anotaciones con los sobornos que recibían los policías metropolitanos por parte de un conocido pornógrafo. Posteriormente, los miembros de la fuerza pública involucrados en el ilícito fueron obligados a renunciar.


Continúa la polémica incluso en los medios actuales, pues algunos como Wikipedia aún sostienen que existe una investigación que prueba que la Policía nunca hizo una petición al comité de las “D-Notice”. Mientras que el periódico británico The Guardian admite que el gobierno emitió una de estas “órdenes mordazas”.

13 obras maestras robadas


El robo de 13 obras maestras del Museo Isabella Stewart Gardner de Boston (Massachussets) ocurrió en la madrugada del 18 de marzo de 1990. Ladrones disfrazados de policías lograron burlar la seguridad de la institución custodia de las respectivas obras y lograron salir sin dejar ningún rastro. Este acontecimiento se considera la mayor sustracción de obras de arte en la historia de los Estados Unidos y todavía permanece sin resolver, según afirma el FBI. A partir de este suceso han surgido varias teorías acerca de cómo lograron sacar las piezas, incluso algunas de ellas no se han recuperado.

La portavoz del museo, Karen Haas, manifestó que los ladrones amordazaron, golpearon y esposaron a los guardias de seguridad. La entrada de los ladrones se calcula que fue entre la una y las seis de la madrugada. En un principio, el grupo de malhechores se hicieron pasar por policías para poder ingresar al lugar. Aunque declaró que los responsables del robo habían podido actuar sin ser inquietados en ningún momento, no supo precisar la manera de cómo obtuvieron sacar un número tan importante de cuadros del recinto ni el valor económico de todo los sustraído; afirmó que fue una pérdida de “cientos de millones de dólares”.

Los robos de arte pueden convertirse en una frustración para el departamento de investigación, pues las obras pueden permanecer ocultas durante años antes de que los ladrones intenten venderlas, señalaron funcionarios del FBI. "El verdadero arte en el hurto de obras artísticas está en venderlas", dijo Eric B. Ives, quien encabeza la unidad principal del FBI sobre robos.

El museo aún muestra los marcos vacíos de estas pinturas en sus respectivas locaciones dentro del salón de arte debido a estrictas provisiones en el testamente de Gardner. Algunas de las obras de arte sustraídas son: El Concierto de Jan Vermeer; Dama y caballero en negro, Tormenta en el mar de Galileo y Autorretrato de Rembrandt; La salida del pesaje, Tres jockeys a caballo, entre otras de Edgar Degas; La casa de Tortoni de Manet; Paisaje con obelisco de Govaert Fflinck, pintor de la escuela holandés del siglo XVII. Igualmente un vaso chino de bronce perteneciente al periodo de la dinastía Chang (1200-110 a. D. C.). La portavoz del museo no pudo precisar el valor económico exacto de las obras y piezas de arte robadas.

El misterio de cómo se realizó con exactitud el robo junto con la identidad de los culpables sigue siendo una incógnita. Por ello, los ladrones son el tema de un documental realizado en el 2005, éste se titula Stolen. En septiembre de 2004 y febrero de 2005 se publicó un reportaje en Variety, el Boston Herald y The Boston Globe sobre una nueva teoría sobre la sustracción; ya que a inicios de 2005 el FBI llevó un tratante de arte estadounidense desde Nueva York a París para encontrarse con la Policía Nacional Francesa y para así continuar con las investigación.

Otra hipótesis relacionada con el acontecimiento en el Museo Isabela Stewart Gardner es que la mafia de Boston perpetró el robo para luego vender las pinturas a traficantes europeos y coleccionistas, por medio de un tratante relacionado con la familia mafiosa Genovese. En el 2001 David Tumer, uno de los supuestos involucrados, fue arrestado y sentenciado a 36 años en prisión, mientras que a Carmello Merlino, otro sospechoso, le fue impuesto una sentencia de 47 años en la cárcel.

A finales del año 2005, el museo contrato un nuevo director de seguridad para la protección del establecimiento. Anthony Amore involucró a MAC Systems y General Electrics parar llevar a cabo una mejora grande del sistema de control de acceso a las instalaciones. Esta medida moderna que adoptó la institución es la más reciente y continúa vigente hasta la actualidad con sus respectivas actualizaciones.

El Museo Gardner nació debido a la afición al coleccionismo de una de las damas más acaudaladas de la sociedad bostoniana de la época, Isabella Stewart Gardner, que fascinada por Venecia y el arte renacentista trabó relaciones comerciales con el historiador Bernard Berenson quien, asistiendo a subastas de arte por media Europa y a veces de formas poco éticas, ejerció como su marchante.

El Gardner abrió las puertas al público en 1924 en un edificio construido a principios de siglo en el estilo de un palacio veneciano del siglo XV, que se encuentra cercano al Museo de Bellas Artes de Boston. El Gardner posee más de 2.000 obras de arte, entre las que se encuentran pinturas de Tiziano, Rembrandt, Glotto, Vermeer y otros pintores menos conocidos, además de diversos tapices y una colección de cartas de presidentes de Estados Unidos. Al ser una institución tan importante para el estado de Massachussets, la gente, todavía se cuestiona acerca de cómo el célebre robo quedó irresuelto. Todavía sigue vigente una recompensa de más de 3 millones de euros para quien facilite la recuperación de las piezas sustraídas.

Harry Winston, la famosa joyeria, es blanco de los 'Pink Pantheers'





Cuatro hombres armados, dos de ellos vestidos de mujer, asaltaron la joyería Harry Winston, de la prestigiosa avenida Montaigne en Paris el pasado jueves 18 de diciembre. Los hombres aislaron a los clientes y empleados del almacén para dar inicio al robo. Los ladrones conocían los nombres de algunos empleados de la tienda y sabían en donde estaban las joyas por lo que se demoraron quince minutos en desvalijar el lugar, sin recurrir a las armas que cargaban. La policía francesa sospecha que el asalto es obra de una banda denominada los 'Pink Panthers', ya que los atracadores hablaban con acento eslavo y además les impresiona el hecho de que fueran tan hábiles al momento de llevar a cabo el hurto. Para la policía francesa esta banda es una de las pocas capaces de organizar un robo tan bien planificado. La banda recibió el apodo después de que en el 2004 robaran un anillo de diamantes y lo introdujeran en un pomo lleno de crema como sucede en una escena de la comedia La Pantera Rosa. Se presume que el grupo ya ha robado una suma cercana a los 129 millones de dólares durante los últimos diez años. Los blancos de la banda han sido principalmente joyerías en ciudades europeas como Saint-Tropez, Londres, Mónaco y Ginebra. Aunque también está Dubai. Sus golpes son preparados de manera detallada y eficiente, con una precisión de operación militar. Casi nunca se puede recuperar la mercancía. Tres serbios sospechosos de pertenecer a los 'Pink Panthers' fueron condenados por un tribunal de Savoya el pasado lunes, al este de Francia y fueron condenados a entre 6 y 15 años de prisión. Los hombres habían cometido robos a mano armada en Courchevel, Cannes, Saint-Tropez y Biarritz, entre el 2001 y el 2003, robando un monto avaluado en 9,6 millones de dólares. Sin embargo, otros investigadores afirman que los 'Pink Panthers' no es la única banda capaz de realizar un robo tan espectacular sino que desde hace varios años se han perfeccionado bandas de este tipo en Europa Oriental que roban joyerías de ese continente con métodos similares e igual de eficaces. Como es el caso de una pareja de estonianos que robaron una joyería de Bruselas dos semanas atrás. Uno de ellos fue atrapado, pero el otro logró fugarse con un botín de 2,6 millones de dólares. Lo cierto es que los robos de joyerías en Europa aumentan. Un año atrás la misma joyería, Harry Winston, fue objeto de un robo avaluado en 26 millones de dólares.