Es increíble el tiempo que tienen ciertos ladrones para robar un establecimiento sin que los atrapen. El 4 de diciembre de 2008, cuatro maleantes, un par de ellos disfrazado totalmente de mujer ingresaron después de las cinco de la tarde a la joyería Harry Winston, en París. Al parecer, eran ladrones entrenados y conocían muy bien las características de la joyería.
Tuvieron el tiempo suficiente para tomar casi todos los objetos de valor de la tienda, lo que estaba en vitrina y lo que estaba guardado. Se llevaron, así tan fácilmente, casi 80 millones de euros en piezas de alta joyería, según se ha estimado. Se trataría, de confirmarse esta cifra, del mayor atraco en una joyería de la historia de Francia. ¿Hay acaso una garantía de seguridad por parte de la policía en este tipo de robos?